Antagonías jónicas hereditarias

Friday, May 25, 2007

De puerta en puerta

Es el trabajo de los vendedores de sueños. Dejan en la puerta un sobre personalizado. Cuando lees la carta no crees ni pizca de lo que dice y arrojas la carta a la basura. Pero quien vende sueños no se rinde fácilmente, porque basta abrir la carta para aceptar la prueba gratis, para que un sueño cortesía de Buenas Noches SA (BueNSA) llegue directamente a la puerta de tus ojos mientras duermes. Así que comienzas a soñar y, aunque nada extraño sucede al principio, -sueñas en blanco y negro, sin aromas ni tacto-, de un momento a otro todo cambia: se divide en cuatro la pantalla de tus sueños, y desde cuatro ángulos distintos puedes apreciar las acciones que se desarrollan; los colores vívidos, patrocinados por MGAcolor, hacen que la realidad sea cosa del pasado; y, aunque escuchas al mismo tiempo las cuatro pantallas, una de ellas con retraso para revivir los mejores momentos, el sonido es nítido y no confundes nunca los diálogos entremezclados. Y cuando lo mejor del sueño se acerca, BueNSA aprovecha para anunciarte que la prueba ha terminado pero que tienes la grandiosa oportunidad, tú, consumidor que sabe del buen soñar, de continuar con el sueño donde tú eres el héroe, por la módica cantidad que se te anuncia. Y, sin pensarlo dos veces, decides continuar soñando con tan hermosos colores, pantalla múltiple para ver los mejores ángulos de tus hazañas, y sensaciones aumentadas gracias a la calidad que BueNSA te ofrece. Has pagado el precio sin remordimientos. Y el vendedor recibe su justo salario a tan difícil venta, y se despierta a la mañana siguiente meditando seriamente, -mientras se sirve el resto de café que dejaste en la cafetera el día anterior, para después vestirse como te habrías vestido esa mañana-, si continuará la vida que hasta ese momento llevabas o le dará un toque distinto, pero, eso sí, seguro de que nunca abrirá un sobre de BueNSA, sueños asegurados de por vida.