Antagonías jónicas hereditarias

Sunday, December 31, 2006

Sin ganas de escribir

No tengo ganas de escribir. Nada de ganas, nada.

Saturday, December 30, 2006

Día de perros

Todas las promesas de mi amor
se irán contigo
lo olvidarás,
lo olvidarás
Y en una estación lloraré
igual que un niño
Por qué te vas
Por qué te vas

Yo en tu vida
solamente fui
un juego más,
y todo aquello que juraste
por mi amor
Lo olvidarás





A mi mente llega esta magnífica letra. No hay que agregar mucho. A veces sólo quisiera dejar de pensar, dejar que otros hablen y digan. Pero el calor que me invade no me lo permite. Hoy tengo ganas de hablar con groserías, terminar el año maldiciendo, maldiciendo el día de hoy. Porque se fue. O porque me fui y detesto irme con las manos vacías. Sí, es el día de hoy que me tiene exacerbado, lleno de ideas cuyo fin es simplemete miserable. A veces hay días y mujeres y momentos y estupideces que deben olvidarse.

Para el siguiente año, nueva vida. Ya se olvidará, ya se olvidará.

Thursday, December 14, 2006

Portada Barroca en el Centro Histórico

Wednesday, December 06, 2006

Al mismo tiempo punto y aparte y continúas
con el mismo pergamino bajo el brazo
izquierdo centro bajo tu pecho
y bajo dos latidos
Aparezco.

No piensas en el ayer
le has quitado nombres y lugares
no vienes a tomar tu asiento.

La película comienza
No se oyen tus gritos
ni la tierra te sostiene
entre la bruma
una banda sin música te toca
mientras las manos
alma en pena
cielo y desesperación
tocan tus manos.
Y te olvidas.

Dejarás a un lado el cuerpo
voltearás de nuevo a la ventana
la espalda será tu rostro
mecido tu pelo entre la almohada
Entonces nada habrá
todo se olvida
la verdad es que esperé aquí sentado
a que la noche cubriera mi destierro:

como sombra te vas porque eres sombra

como espectro
vaho
punto.

Monday, December 04, 2006

Triste en la cama, me pregunto,
por dónde tus manos han viajado
por qué por mi cuerpo no trazaron
los surcos que, antaño, recorriste

por qué tus caderas no siguieron
el ritmo iriscente de las mías,
por qué de tus labios y tus labios
borraste el camino de mi vida.

Por qué, te pregunto. Y no respondes.
Silenciosa, el abrazo me has negado.

Y yo triste y sin ánimos te nombro,
con voz hueca, invadido de tristeza:
ramera.