Antagonías jónicas hereditarias

Monday, August 27, 2007

Cada cinco días procuro acicalar un poco el cuaderno de letras y me pongo a ordenarlas. Tanto esfuerzo siempre fructifica: 20 poemas de amor, una canción desesperada y dos novelas son las cantidades de escritos que tiro a la basura. Y con la conciencia ya tranquila, me pongo a escribir.
Memo utiliza su imaginación para pedir permiso de dormir en el auto. Para poder dormirse me pidió que jugáramos al papá Robin y al bebé Robin, pidió leche y, bostezando dramáticamente, pidió permiso para dormir. Antes habíamos jugado a Batman y Robin (él siempre es Batman) en búsquda de dragones que acechaban silenciosos detrás de cada árbol del parque. Ninguno nos hizo daño, Memo utilizó su espada y yo los agarré a "puñadas", así que todos cayeron ante la fiereza de nuestras armas.
Cuando se durmió yo seguí en mi papel de papá Robin, para que cuando despertara pudiera enseñarle a mi hijo cómo colgarse de los edificios y soportar los incómodos trajes con mallas, para que algún día pueda él cumplir su sueño y vestir el traje de Batman, orgulloso y temible.

Monday, August 20, 2007

Lo primero que dijiste al verme fue que eras penteísta, que Dios vivía en todas partes y en todo lo que hacías: comer, caminar, hacer el amor.
Yo, que quería encontrar a Dios seguí tu ejemplo: comíamos, caminabamos y hacíamos el amor.
Y ahora que Dios está conmigo en cada cosa que hago, le pido que no se vaya, no sea que quien ahora camina, come y te hace el amor, lo encuentre y que Dios, como tú, también me abandone.
Hay a quienes se nos pierden la palabras y en un día, igualmente inesperado, al levantarnos todas ellas nos encuentran, aplastándonos hasta el ahogo. Aún así nada bueno podemos escribir, pues librarnos de ellas para seguir con vida es en lo único en que pensamos.
Hagamos un trato: si me dejan de leer, yo sigo escribiendo para ustedes.