Antagonías jónicas hereditarias

Tuesday, November 21, 2006

Es un sueño tras otro de nuevo
porque estás conmigo.
Y el dolor me olvida si te nombro.

Son un despertar sin sobresaltos
las mañanas, los cánticos de invierno.
Porque pesa el cuerpo asible
tan tangible ahora que tú estás conmigo.
Porque ya no vuelve al zozobra
y la añoranza te recibe alegre
conteniendo el llanto, y con tenerte vibra
contando las horas que pasa en tu isla.
Sucesora en sueños de sucesos sáficos,
los sentidos corren por tu sombra helénica
y vuelvo sobre tu piel a conocerte,
entera,
roja.
Te quiero Oreiuq,
si volteo o si sigo
mirando y remirando.

Oreiuq te nombro,
et.: latín improvisado.

El orden de las palabras
no altera el producto.

El orden del sueño altera la vida.

Oreiuq et un espejo no sirve
dice: te quiero.

Insulta.

Sunday, November 12, 2006

I

Arena entre mi cuerpo,
oculto entre las formas del follaje
sin piel me abrazas, cambias,
y mudas con la luz, sombra en mi sombra.

Yo a poco precipito mi caída
al fondo del espejo en donde yaces,
reflejo del reflejo que me habita.

Y apenas una gota de tu río
se posa sobre el dorso de mi mano,
inasible te desbordas. No te miro.



II

En ámbitos recónditos callados
soñaba con la forma de tu cuerpo
y tu cuerpo a mi sueño sacudía.

Y envueltos por el otro había la vida
y la muerte en el abrir, ay, de mis ojos.