Antagonías jónicas hereditarias

Thursday, February 09, 2017


Esperanza dulce que mi mente evoca,
opaca alegría que no me provoca
ni a decir cantando, ni a escribir riendo,
porque ni escritor en boga me sostengo,
ni pregono versos de bípeda boca.


Que si no te escribo ni un verso de gota
que llene tú cántaro, vano, infecundo,
es porque en sequía me hallo y no junto
dos letras que hablen de un amor profundo.


Mendigas palabras rondando mi mundo
pero ni las pagas, ni truecas, ni mandas,
que yo me gobierno en cuestión de palabras,
de musas, de letras, de egregios murmullos.


Esperanza tienes que jamás te falta,
no la pierdas nunca, que jamás olvide,
que, mientras escriba, ni verso ni prosa
llenará la boca que tanto la pide.

A un Don Nadie, que ni es arquitecto, ni manda



Creador de sueños, arquitecto, dices,
demiurgo coronado de laureles,
dibujas con dibujos las crüeles
¿qué llamarlas? ¿finuras? ¿cicatrices?

Tal arte, dices, es más arte que arte,
loas buscas mostrándote arquitecto,
dibujas líneas que se creen proyecto
pero haces heces en vez de hacer arte.

En tu pedestal de mármol, estatua
inmóvil, -vil regente de otros tantos
ciegos-, tu presencia de piedra es fatua.

Y provocas, no celos, sino llantos;
de dios, tu porte de demonio peca,
y la ignorancia en ti es biblioteca.

Monday, February 06, 2017

Vivo aquello que no olvido



Vivo aquello que no olvido,
queriendo lo que quisiste,
sufriendo que tu destino
a mi destino resiste.

Lo que yo perdí suspiro,
añoro lo que no existe
y, cobarde, ya no miro
lo que, alegre, sigue triste.

Y si por querer tenerte
tengo el corazón perdido,
a tanta fuerza de perderte,
tengo el pensamiento herido.

En este tormento vivo
entre tenerte y perderte:
nada -al no tenerte- vivo,
vivo, al perderte, mi muerte.