El oscuro corazón queda embebido
de piedras cargado bajo el cielo oscuro.
Creí que regresaría,
que el volver sería parte de mi cuerpo,
un círculo perfecto este camino.
Pero ahora sé que era línea paralela
que Sófocles a Edipo dio en regalo,
destino que se da aunque no se sepa.
Y en esa línea paralela aparecemos,
los ojos vendados,
oscuro el seguir porque todo está cerca
de las manos que al tacto adivinan lo lejos.
Y es que abrirte en la oscuridad ya no es lo mismo
porque en esa oscuridad fuiste perfecta,
y hoy tu voz se pierde cuando toco
y mudo queda el cuerpo si te hablo.
Y te vuelves veneno entre mis manos,
oscuro corazón, oscura selva.