Tuesday, February 28, 2006

Al mediodía
cansado de luchar contra mi sueño,
ahogado en esta luz, todavía,
me acerco lentamente
y un susurro leve
tu vientre toca.

Barreras de polvo
con mis manos lucho contra de ellas,
contra la luz colada en la ventana,
contra la letra trazada de tus muslos,
para alcanzar, apenas, tus caderas,
para tocar apenas, si es posible,
ese caudal de risas que resguardas.

Y esos oleajes que el silencio teje
bajo las hojas secas,
rompen, abren, me convocan,
como sirenas a palpar tu aliento
a conquistar, muriendo, tus pesados senos.

Caligrafía inconclusa,
tu cuerpo arde y brota como un ave
que borda el aire con figuras nuevas.

He de mirar. Pero no encuentro.

Y en el retorno de esa oscura fuente,
dulce barrera que separa al mundo,
sé que era yo aquel susurro
y ya besaba igual tu nívea frente.

Friday, February 17, 2006

No temo yo, mi cuerpo teme
vibrar ajeno a ti que te estremeces
al tacto de mi piel, bajo mis ojos.

No temo yo, teme mi sangre
hallarse envuelta en brazos insolentes
que aíslen este vértigo de verte.

Y es el temor, amor, de que te escondas
en otros cuerpos que revuelquen tu cadáver,
en pieles que en su tacto te evaporen,
en venas que te arrastren y te ahoguen.

Temor de verte ajena y lejos, invisible;
sin tiempo, oscura, infértil, invisible.

Sin mí, que temo ya no verte, amor,
no verte.

Tuesday, February 07, 2006

No, no estoy perdido, aunque los días pasen llenos de incertidumbre, aunque estés lejos cada vez que quiero verte, aunque tu nombre flote por el aire indiferente, aunque mi sombra llore en cada parte de este mundo, buscándome, aunque no quieras o no sepas decir qué es lo que buscas, aunque las horas lleguen a mi cuerpo lacerantes.
Y a ti te busco, porque mis manos extrañan el peso de tus pechos, las líneas de tu risa, porque mi cama yace tendida y no te guarda, porque mi cuerpo sin ti lo calla todo, porque mi voz se pierde sin tus labios y mi pecho se resiste a la caída.
Y aquí te aguardo, de pie en la orilla de esta calle, en el mismo sitio de ayer cuando llegabas pensando que no había otro momento sino este, cuando tus besos se anidaban feroces en mi ánimo, y las manos tejían las redes de lo oculto; aquí de pie, como una estatua mirando los caminos que se alejan, mirando sin saber qué palabras gritar para que vuelvas, para respirar los años que tienes en tu vientre, y perseguir el goce del cansancio hasta el hastío, y levantarte en vilo y pensarte y poseernos.
No estoy perdido si te busco, si te aguardo.
No estoy perdido si te busco
No estoy perdido
No estoy
No

Thursday, February 02, 2006

Estoy temblando ¿cómo decirme a mi mismo vete? ¿cuántas gotas cuento a cuentagotas?

Wednesday, February 01, 2006

Busco penetrar tus ojos
esa ausencia febril, pozo sin fondo,
quiero encenderte, abandonar este dolor que ciega
y redimirte,
recorrerte cada vez que te levantes;
penetrar tus ojos otra vez en cada puerto,
en cada luz que se detiene cuando callas,
hasta gritar, gemir, llorar hasta el silencio,
hasta que abras esos párpados que impiden,
hasta causar este dolor de cuando cierras.
Penetrar tus ojos cada vez hasta el olvido
y en esa oscuridad llenarte y comprenderme.

Thursday, January 26, 2006

Soneto

De tu ausencia mi cuerpo está cubierto
mientras busco, implorando nunca hallarte,
-y las letras te miran (pude amarte)-
la caricia que esfume este desierto.

Pero es vano el intento. Nada es cierto,
ni la muerte, esa piel que en otra parte
de mi piel amó la tuya. Y el arte
del amor que profesas es incierto.

Y cada vez que encuentro tu figura,
en la cama, en las sábanas, me embiste
aquel dulce sabor de tu hendidura

y crece en mí el desierto que me diste:
esta ausencia incesante que devora
mi piel, a cada instante, a cada hora.

Friday, January 20, 2006

Distancia

No sé qué distancia existe entre tu vulva y tus pechos, pero quisiera acortarla para desatar orgasmos con un beso.

ST

Odio el color azul. Lo vengo masticando desde la mañana, cuando abriste la ventana para irte. Es cierto, no intenté siquiera detenerte, pero ¡qué celos, qué rabia, qué impotencia cuando el cielo abrió tu sexo estremeciéndote!
Por eso odio este azul tan puro que escupo cada vez que te recuerdo.

Wednesday, January 18, 2006

A veces cuando escribo temo no ser lo suficientemente absurdo, indecente, ufano o rencoroso.
Temo no poder gritar por las calles, con loco frenesí, que todo esto, la mesa, el piso, tu cuerpo o tu silencio son parte de mí que no conozco.
Me da pena reír porque hay quienes se mueren de letras, apenas recordadas por la tierra que los cubre.
Me da miedo mirarte y no tener otra certeza que saber que llegará la noche y cerrarás los ojos y roncarás tan plácidamente abrazada de sueños en los que no aparezco, miedo de verte dormida suspirando a pierna suelta, tan tú, tan voluptuosa, tan infantil, tan cansada, tan respirando sin mi, me da miedo.
De nuevo alguien hiere mi pecho y no le importan mis lágrimas.
Alguien debe saberlo, pero no tú. Porque tú duermes tan profundamente que no oyes que caigo sin saber de dónde asirme si te miro dormir porque no sabes.
Alguien debe escucharlo todo, alguien debe mirar cuando es de noche.
Alguien debe señalar la luna mientras está despierto, temeroso de que caiga la noche y no despiertes.
Con apenas dos o tres golpes Federico logra abrir el cascarón del sueño de María. El sueño abre los ojos lentamente luchando contra la luz y el aire y el espacio. Cuando se acostumbra a este extraño mundo estira sus alas y se aleja volando, y deja a María sumida en una cama tan real como su sueño.

Tuesday, January 17, 2006

Desapariciones

Su Houdini hubiera entendido que la mejor manera de desaparecer era durmiendo, no hubiera intentado tan mortal escape.

Notas sobre poesía I

La poesía es una manera sutil de velar las cosas, materiales e inmateriales, para después decir que se ha develado una gran verdad.

Thursday, January 12, 2006

Geometria

Sólo dos triángulos me preocupan:
el pequeño triángulo oscuro que se forma en la entrepierna de las mujeres
y el triángulo de las Bermudas:
los dos se comen a los hombres.

Wednesday, January 11, 2006

En cualuier lugar, no

Debería estar todo en silencio, pero no, hay una romería. Debería sentirme solo, sin nadie a mi alrededor, pero me siento invadido. Unas carcajadas me desconcentran y no hay manera de prestar atención a esto por mucho tiempo. Así que pienso: me voy a mover, en dos minutos más me voy de aquí. Hace cinco minutos de eso y aquí sigo. Alguien se sienta junto a mí y me incomoda, que se busque otro lugar, otra silla. Pero se nota pensativa y triste, así que le sonrío suavemente. Hace frío, entra aire por las ventilas y hace frío. Afuera juegan y se comportan como si este lugar no fuera serio. Allá arriba gritan de nuevo. No me concentro, no puedo, que se callen, según leo es tiempo de luto. No debería quedarme aquí, debería levantarme, comer algo, estirar las piernas. No pensar. Miro el reloj, de nuevo pongo límites, de nuevo los rompo. El silencio es imposible, cuando logran callarse alguien respira, otro carraspea, otro bosteza. Para romper el tedio que se me impone, enciendo la música de mi computadora personal, apenas la oigo yo, pero logra opacar los ruidos de más allá. No sé si quiero irme, sólo quiero acabar con esto, y luego quedarme sentado, sin hacer nada, sin escuchar a nadie, hasta que todos se vayan, para que nadie me moleste mientras hago nada, y decir “en dos minutos me voy” y poder irme. Eso es lo que quiero hacer, levantarme en dos minutos e irme, porque nadie respeta el “Favor de guardar silencio” de esta biblioteca mientras leo Dos bodas y un funeral.

Tuesday, January 10, 2006

Reincidencias citadinas
I
Después de que Pedro le regalara a Rosita unas flores y de que Rosita, enfadada por el retraso de Pedro, arremetiera a golpes contra él ayudándose con las flores y viéndose Pedro sin un arma igual, no le quedó otro recurso, al pobre y asustado Pedro, que defenderse a patadas
II
Los mexicanos, en ocasiones, somos excesivamente corteses.
Verbigracia: cuando alguien viaja en camión y quiere bajar y alguien está estorbando la bajada le dice: “disculpe, buenas tardes, sería tan amable, por favor, de darme permiso de bajar. Gracias, Dios se lo pague”.
Cuando en realidad deberíamos decir, sin ser descorteses: “Quítese que estorba, por favor”.
Por tus 4 puntos cardinales

Hacia el norte dirijo mis labios
abriendo el camino que forman tus montes
que un dios ufano levantó para perderme.

Surco las cuencas encorvadas,
curvas nacientes de riveras,
sediento de labios y de aromas.

Al este dirijo mi impaciencia
y encuentro un laberinto abandonado
y habito entre sus muros desvalido.

Al oeste camino y otros pueblos
con calles retorcidas, desveladas,
transtornan mi mente y mis recuerdos.

Mas ¡ay! hay un camino que deseo
que allá en el sur descansa como un lago
apacible, que crece en feroz ola.

Es bosque y es llanura y es estepa
y es selva y es silencio y es tortura.

Huida

En tu deseperación por escaparte olvidaste tu pierna que está aquí, separada de tu nalga.
Me hubieras dejado tu nalga.
El pintor

Jean Baptista de la Coruña dibujó metódicamente todos los días su autorretrato. Con el tiempo, joven soberbio, seguro de su imborrable memoria y complacido por la exquisitez con que su mano lo retrataba, dejó de mirar su rostro y confió ciegamente en su habilidad de pintor. Murió a los 99 años de edad con su piel aún tersa y joven.
Antropofagia

Querido Beto:

Si puedes leer esta carta sabrás que ya estoy harta de ti, que haber probado tantas veces tu amor le ha quitado todo sabor a tus manos, a tu boca, a tu piel. Sin embargo nunca olvidaré esas tardes deliciosas a tu lado, esas suculentas noches, esos dulces momentos que me diste. Pero todo eso se termina hoy, mi querido Beto, has dejado de ser ese hombre que tan pacientemente me complacía. No es que ya no me gustes, me gustas mucho, siempre me gustaste, pero mírate, Beto, mírate ya nada en ti es digerible.

Siempre tuya
Alicia